¿Qué es la propiocepción?

La propiocepción es la capacidad de una persona para percibir la orientación y el movimiento de las diferentes partes del cuerpo (1,2), es decir, lo que sucede en el “exterior”. Se basa en señales provenientes del músculo esquelético, tendones, piel y articulaciones (1,2), que se distribuyen en una amplia red neural y que implica principalmente la médula espinal, tronco del encéfalo, corteza cerebral y cerebelo (3).

El sistema propioceptivo resulta fundamental para (1-6):

  • Equilibrio: nos ayuda a mantener la estabilidad, tanto cuando estamos quietos como cuando nos movemos.
  • Coordinación y movimientos precisos: permite que nuestros músculos trabajen de forma sincronizada para realizar acciones con exactitud.
  • Control postural: regula los ajustes necesarios para sostener una postura adecuada y eficiente, incluso cuando no hay riesgo de caída.

En este último punto, desde el ámbito de la neurociencia se ha investigado sobre el papel que juega el control postural en las señales que recibe nuestro cuerpo gracias al sistema propioceptivo. Es decir, qué mecanismos activa nuestro cuerpo cuando estamos encorvados, con los hombros caídos, con cara enfadada, etc. Estas posturas, no solo afectarían a la columna o la gestualidad de la cara, también pueden influir en cómo nos sentimos y en qué recordamos.

Un estudio realizado con pacientes con depresión encontró que la postura al sentarse puede modificar el sesgo negativo (la tendencia a recordar más lo negativo que lo positivo). Cuando los pacientes se sentaban encorvados, recordaban más palabras relacionadas con depresión; en cambio, al sentarse erguidos, el recuerdo era más equilibrado entre palabras positivas y negativas. Esto sugiere que pequeños cambios en la postura podrían influir en procesos emocionales y cognitivos (7).

Otro punto importante es la interocepción, que se trata del procesamiento consciente e inconsciente por parte de nuestro cerebro de las señales corporales internas (8), como el latido del corazón, la respiración, el movimiento del estómago, etc., lo que puede ayudar a regular las emociones y/o contribuir a un estado de bienestar. Por tanto, parece importante prestarle atención a las señales de nuestro cuerpo, tanto internas como externas, para tener una mejor calidad de vida.

¿Cómo ponerlo en práctica?

En ocasiones, mientras trabajamos estamos tan concentrados que nuestra postura y nivel de estrés se alteran sin darnos cuenta. Aquí tienes algunas ideas:

  • Haz pausas breves durante tu jornada para revisar tu postura.
  • Realiza varias respiraciones profundas para reducir tensión.
  • Recoloca tu postura: siéntate erguido, relaja los hombros y abre el pecho.

Pequeños cambios como estos pueden marcar la diferencia en cómo te sientes a lo largo del día.

¿Cómo influye la propiocepción en la EM?

La Esclerosis Múltiple produce diferentes lesiones en todo el sistema nervioso central (6), lo que puede afectar al procesamiento de la información que nuestro cerebro recibe a través de la propiocepción.

Esto se traduce en alteraciones del movimiento relacionadas con el control postural, del equilibrio y la marcha, temblor y la coordinación en el movimiento. (3-6). Sin embargo, como la EM afecta simultáneamente a varios sistemas (no solo el propioceptivo), resulta difícil identificar en qué medida estas alteraciones son directamente derivadas de la propiocepción (4) y en qué medida las actuaciones encaminadas a recuperar el sistema propioceptivo pueden mejorar estas alteraciones (4).

Propiocepción, actividad física y Esclerosis Múltiple

La actividad física puede ayudar a mejorar la propiocepción de las personas con Esclerosis Múltiple, tal y como demuestra la evidencia científica (9,10). Por ello, es fundamental incluir ejercicios propioceptivos, ya que ayudan a mejorar el equilibrio, la marcha y la funcionalidad de las actividades de la vida cotidiana. Estos ejercicios buscan provocar situaciones controladas de inestabilidad para producir una respuesta motora de estabilización (2); incluso en personas con mayor debilidad muscular, es posible realizar muchos de los ejercicios en una colchoneta o sentado.

Lo ideal sería que contaras con un profesional de la actividad física o un fisioterapeuta que pudiera guiarte en la realización de estos ejercicios para así:

  • Prevenir caídas o situaciones potencialmente peligrosas.
  • Prestar especial atención a otros síntomas como espasticidad, alteración del equilibrio, fatigabilidad, debilidad muscular, etc.
  • Regular el nivel de dificultad y progresar paulatinamente. 

Si necesitas ideas de ejercicios para trabajar la propiocepción desde casa, puedes consultar esta infografía de EMFORMA sobre Propiocepción y Equilibrio en Esclerosis Múltiple. Estos ejercicios son orientativos y en ocasiones serán necesarias otras adaptaciones acordes con la situación de cada persona.

Referencias

  1. Holst-Wolf, J., Tseng, Y. T., & Konczak, J. (2019). The Minnesota haptic function test. Frontiers in Psychology10, 818.
  2. Aman, J. E., Elangovan, N., Yeh, I. L., & Konczak, J. (2015). The effectiveness of proprioceptive training for improving motor function: a systematic review. Frontiers in human neuroscience8, 1075.
  3. Peterson DS, Gera G, Horak FB, Fling BW (2016). Supraspinal control of automatic postural responses in people with multiple sclerosis. Gait Posture. 2016 June; 47: 92–95. doi:10.1016/j.gaitpost.2016.02.023.
  4. Kalron, A., Givon, U., Frid, L., Dolev, M., & Achiron, A. (2016). Static posturography and falls according to pyramidal, sensory and cerebellar functional systems in people with multiple sclerosis. PLoS one11(10), e0164467.
  5. Peebles, A. T., Reinholdt, A., Bruetsch, A. P., Lynch, S. G., & Huisinga, J. M. (2016). Dynamic margin of stability during gait is altered in persons with multiple sclerosis. Journal of biomechanics49(16), 3949-3955.
  6. Heenan, M., Scheidt, R. A., Woo, D., & Beardsley, S. A. (2014). Intention tremor and deficits of sensory feedback control in multiple sclerosis: a pilot study. Journal of neuroengineering and rehabilitation11(1), 170.
  7. Michalak, J., Mischnat, J., & Teismann, T. (2014). Sitting posture makes a difference—embodiment effects on depressive memory bias. Clinical Psychology & Psychotherapy21(6), 519-524.
  8. Clemente, R., Murphy, A., & Murphy, J. (2024). The relationship between self-reported interoception and anxiety: A systematic review and meta-analysis. Neuroscience & Biobehavioral Reviews167, 105923.
  9. Saggini, R., Ancona, E., Supplizi, M., Barassi, C., Carmignano, S., & Bellomo, R. (2017). Effect of two different rehabilitation training with a robotic gait system in body weight support and a proprioceptive sensory-motor exercises on unstable platforms in rehabilitation of gait and balance impairment and fatigue in multiple sclerosis. Int J Phys Med Rehabil5(419), 2.
  10. Prosperini, L., Leonardi, L., De Carli, P., Mannocchi, M. L., & Pozzilli, C. (2010). Visuo-proprioceptive training reduces risk of falls in patients with multiple sclerosis. Multiple Sclerosis Journal16(4), 491-499.

Carlos Ramos. Fisioterapeuta