A día de hoy gran parte de la sociedad no está concienciada de la importancia de llevar una alimentación saludable y una correcta nutrición, sin excesos ni déficits alimentarios.

A través de la alimentación nuestro organismo se nutre obteniendo los elementos necesarios para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Dependiendo del tipo de alimentación, estaremos mejor o peor nutridos y conseguiremos prevenir enfermedades como la obesidad, la hipertensión y la arterioesclerosis.

¿Cuáles son los errores más comunes de la dieta actual?

  • Exceso calórico: el consumo elevado de alimentos hipercalóricos, especialmente ultraprocesados, favorece el aumento de peso y la inflamación crónica, factores que pueden influir negativamente en el pronóstico de la Esclerosis Múltiple.
  • Exceso de sal: la dieta alta o rica en sal (>5g/día) podría considerarse un factor de riesgo más en el desarrollo de la EM.
  • Exceso de proteínas: es cierto que las proteínas son esenciales para el correcto funcionamiento del organismo, pero un consumo excesivo, especialmente de origen animal, puede promover un estado proinflamatorio.
  • Mal reparto de nutrientes: una dieta desequilibrada con predominio de ciertos macronutrientes (grasas, proteínas o carbohidratos) y carencias de vitaminas y minerales esenciales puede afectar el bienestar general y la respuesta inmunitaria.
  • Poca fibra en la dieta: la fibra destaca por su papel en la prevención de la obesidad y desarrollo de otras enfermedades metabólicas. Está implicada en la salud gastrointestinal modulando la microbiota y esta, a su vez, participa en la regulación del sistema inmunitario, la síntesis de vitaminas y la digestión de los alimentos.
  • Exceso de grasas saturadas: una dieta rica en grasas saturadas, presentes en productos ultraprocesados como los embutidos, puede aumentar la inflamación y el riesgo cardiovascular.
  • Muchos azúcares refinados: están presentes en bebidas azucaradas, bollería y productos procesados, puede provocar picos de glucosa, favorecer la inflamación y alterar el metabolismo, impactando negativamente en la salud.

Si conseguimos llevar una dieta equilibrada, variada, sana, eliminando malos hábitos y realizamos actividad física, podemos conseguir grandes beneficios y prevenir multitud de enfermedades:

  • Obesidad y sobrepeso: la gran epidemia del siglo XXI, puede ocasionar enfermedades como arterioesclerosis, hipertensión, diabetes y gota. Además, podría estar asociada con la progresión de la discapacidad en personas con Esclerosis Múltiple (1). El ejercicio y la buena alimentación es imprescindible para la prevención de la obesidad. Además, síntomas como la fatiga o los problemas de movilidad pueden gestionarse mejor cuando se mantiene un peso saludable.
  • Osteoporosis: supone la progresiva desmineralización con pérdida de calcio óseo. Muy común en personas de edad avanzada y en mujeres en etapa de menopausia. Puede desarrollarse por problemas hormonales, pero también por falta de calcio en la dieta o de ejercicio físico, fundamental para favorecer la absorción del calcio. Para prevenir la osteoporosis se recomienda aportar a través de la dieta entre 2 y 4 lácteos diarios, realizar ejercicio y exponerse al sol para la obtención de vitamina D, importante para la absorción del calcio en los huesos. La menopausia también puede ser una etapa clave en el riesgo del desarrollo de osteoporosis.
  • Artropatías (artrosis y artritis): están estrechamente relacionadas con la inmovilidad. En este tipo de patologías es muy importante realizar actividades físicas dinámicas de tipo aeróbico e intentar la mayor movilización posible. También se relacionan con dietas hiperproteicas, que contienen principalmente alimentos ricos en purinas, causantes de enfermedades reumáticas y articulares como la gota e hiperuricemia.
  • Hipertensión arterial (HTA): el exceso de sal en la dieta, el consumo abusivo de alimentos procesados y la falta de ejercicio pueden dar lugar a problemas con la presión arterial. Algunos estudios apuntan a que la prevalencia de la HTA es mayor en población con Esclerosis Múltiple (2,3), pudiendo estar relacionado con la inflamación crónica y el estrés oxidativo; además de los factores ya descritos y comunes para toda la población (obesidad y sedentarismo) y que podrían ser consecuencia de algunos síntomas de la EM. Una de las consecuencias de la HTA podría ser la aceleración de la progresión de la discapacidad en personas con Esclerosis Múltiple, ya que afectaría negativamente a la integridad cerebral (4).
  • Arterioesclerosis y enfermedades cardiovasculares: enfermedades muy relacionadas con el exceso de peso corporal y la inactividad física, pero también con la hipertensión, la predisposición genética y el consumo abusivo de alcohol y tabaco. Las personas que tienen mayor predisposición son aquellas que llevan una dieta desequilibrada, rica en ácidos grasos saturados y en sal, pobre en ácidos grasos poliinsaturados, fibra y antioxidantes.
  • Diabetes: existen 2 formas, la tipo 1 o insulinodependiente y la tipo 2 o no insulinodependiente. La tipo 2 se asocia principalmente a personas que no cuidan su alimentación y que sufren esta enfermedad debido al sobrepeso.

Los alimentos contienen compuestos que, a nivel de laboratorio, son prometedores en la prevención o detención de las enfermedades neurodegenerativas debido a su acción antiinflamatoria y neuroprotectora. Podríamos destacar los ácidos grasos poliinsaturados como el omega 3 y 6 de los pescados azules, así como los fitoquímicos, como el resveratrol de las uvas o la curcumina de la cúrcuma. No obstante, aún falta seguir investigando para poder concluir qué componentes y en qué forma pueden suponer un impacto en real en la población con Esclerosis Múltiple.

La buena alimentación tiene efectos protectores para la salud en general y disminuye el riesgo de padecer enfermedades crónicas también presentes en personas con Esclerosis Múltiple.

Referencias:

  1. Alzamanan F, Ding Y, Harroud A. Obesity and Multiple Sclerosis Severity: A Mendelian Randomization Study. Ann Neurol. enero de 2025;97(1):90-4.
  2. Briggs FBS, Hill E, Abboud H. The prevalence of hypertension in multiple sclerosis based on 37 million electronic health records from the United States. Eur J Neurol. febrero de 2021;28(2):558-66.
  3. Sicras-Mainar A, Ruíz-Beato E, Navarro-Artieda R, Maurino J. Comorbidity and metabolic syndrome in patients with multiple sclerosis from Asturias and Catalonia, Spain. BMC Neurol. 17 de julio de 2017;17(1):134.
  4. Dagan A, Gringouz I, Kliers I, Segal G. Disability Progression in Multiple Sclerosis Is Affected by the Emergence of Comorbid Arterial Hypertension. J Clin Neurol Seoul Korea. julio de 2016;12(3):345-50.
  5. Giannopapas V, Palaiodimou L, Kitsos D, Papagiannopoulou G, Stavrogianni K, Chasiotis A, et al. The Prevalence of Diabetes Mellitus Type II (DMII) in the Multiple Sclerosis Population: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Clin Med. 27 de julio de 2023;12(15):4948. 

Marta Lorenzo. Nutricionista