La resiliencia es un término que surge de la física, en relación a la resistencia de los materiales y a la capacidad de recuperación de los mismos al ser sometidos a diferentes presiones y fuerzas (1). En psicología, la resiliencia es la capacidad que tiene una persona determinada para salir fortalecido de situaciones adversas. Está relacionada con la confianza, la capacidad para reconocer las propias cualidades que ayudan a superar un problema, la confianza en la ayuda que pueda recibir por parte de los demás y el manejo de las circunstancias preservando lo mejor posible la calidad de vida (2). Existen diferentes niveles de resiliencia, por lo que se considera una capacidad que se puede entrenar.

Las personas que viven con Esclerosis Múltiple (EM) se enfrentan a importantes desafíos a lo largo de la enfermedad. Uno de los mayores retos es afrontar y superar un brote. Estos, hacen que la naturaleza de la EM sea impredecible y presente barreras para alcanzar una actitud resiliente, especialmente durante la mediana edad (3).  Recuperarse una y otra vez y, en ocasiones, aceptar una nueva condición, puede suponer un desgaste tanto físico como emocional, deteriorando así la capacidad para afrontar con resiliencia un nuevo brote. Aquí te dejamos algunas recomendaciones que pueden ayudarte a aumentar tu capacidad para afrontarlos de un modo proactivo:

1)     Acepta la situación. Aceptar es conocer bien la EM e implicarte en todo aquello que esté en tu mano para sentirte mejor. Por ejemplo, con respecto a la actividad física, es posible que encuentres algunas limitaciones en algunos ejercicios en concreto y que ese hecho te genere frustración. Intenta detectar el origen de esa limitación, trata de aceptar no solo la limitación como tal, sino la frustración que te genera y diseña ejercicios que sí puedas hacer.

2)     Conserva toda la actividad que te sea posible mantener. La actividad física, la vida social o las responsabilidades contribuyen a tu sensación de bienestar y autoeficacia. Durante el brote es posible que no puedas llevar a cabo todas las cosas que haces habitualmente, pero en la medida de lo posible adapta las actividades a tu situación, en lugar de eliminarlas de tu rutina. Por ejemplo, si te encuentras más fatigado de lo habitual y tienes una reunión con amigos, puedes reducir el tiempo que vas a estar fuera de casa (en lugar de no quedar) o proponerles quedar en sitio más cercano a tu domicilio.

3)     Pide ayuda: física y emocional. Todos necesitamos cuidar y sentirnos cuidados por quienes nos rodean, especialmente cuando nos encontramos ante una dificultad. Pide de forma explícita lo que necesites, así quienes te rodean podrán saber cómo ayudarte.

4)     Mantén un pensamiento realista de tu situación. Puede que ya hayas tenido antes otros brotes u otros síntomas. Utiliza tu experiencia previa como aliada. En este caso, un pensamiento realista sería “durante el brote tengo que reducir mi nivel de actividad”, en lugar de pensar “durante el brote no puedo hacer nada”.

5)     Identifica tus emociones y hazles un hueco en tu vida. Es normal que te sientas frustrado, cansado o triste ante un nuevo brote. Permite que estas emociones también tengan un hueco en tu vida: habla sobre ellas y exprésalas.

Además de todo esto, sabemos que la actividad física también nos ayudará a fomentar nuestra capacidad de resiliencia. Según el “Informe del estudio Actividad física y deporte en Esclerosis Múltiple”, la actividad física mejora no solo el estado de salud, sino la capacidad de las personas para adaptarse positivamente a su enfermedad, por lo que puede contribuir a aumentar el nivel de resiliencia (4).

Como hemos visto, se puede fomentar la capacidad de resiliencia de una persona con EM ante un brote. Aquí hemos dejado algunos consejos prácticos, ¿y tú? ¿Qué haces para aumentar tu resiliencia ante un brote o cualquier otra dificultad a la que te enfrentes?

REFERENCIAS:

  1. García del Castillo, J.A., García del Castillo-López, A., López-Sánchez, C. y Dias, P. (2016) Conceptualización teórica de la resiliencia psicosocial y su relación con la salud. Health and Addictions, Vol. 16, No.1, 59-68 Consultado en: http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/54245
  2. Ortunio C., Magaly S., & Guevara R., Harold (2016). APRÓXIMACIÓN TEÓRICA AL CONSTRUCTO RESILIENCIA.. Comunidad y Salud, 14(2),96-105.[fecha de Consulta 28 de Enero de 2020]. ISSN: 1690-3293. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=3757/375749517012
  3. Arielle M. Silverman, Aimee M. Verrall, Kevin N. Alschuler, Amanda E. Smith & Dawn M. Ehde (2017) Bouncing back again, and again: a qualitative study of resilience in people with multiple sclerosis, Disability and Rehabilitation, 39:1, 14-22, DOI: 10.3109/09638288.2016.1138556 disponible en https://multiplesclerosisnewstoday.com/2017/05/18/how-multiple-sclerosis-patients-can-achieve-resiliency-and-bounce-back/
  4. Esclerosis Múltiple España – Informe del estudio Actividad física y deporte en esclerosis múltiple (Documento en línea) – Disponible en: http://www.esclerosismultiple.com/informe-del-estudio-actividad-fisica-y-deporte-y-esclerosis-multiple/ (Consultado en noviembre 2017)

Celia RamosPsicóloga

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