Continuamos resolviendo dudas con la Dra. Toribio. Si te perdiste la primera parte del artículo, puedes consultarlo aquí.

¿Tengo que comunicar a mi neurólogo si tengo problemas urinarios?

Los problemas urinarios tienen una gran importancia en la EM por su elevada frecuencia (70-80% de los pacientes[1]), limitación de la calidad de vida y posibilidad de desarrollar complicaciones urológicas de mayor o menor gravedad. Ante la aparición de problemas urinarios es importante ponerse en contacto con el neurólogo para que éste realice la valoración más adecuada, ya que existen muchos tipos de disfunciones a este nivel cuyo tratamiento variará en función del diagnóstico. El neurólogo realizará una serie de preguntas para orientar el problema, una analítica para descartar una afectación del riñón y un estudio urodinámico para estudiar la micción.

¿Qué medidas puedo tomar en mi día a día para mejorar los síntomas urinarios?

Las medidas higiénico-dietéticas pueden contribuir a disminuir los síntomas urinarios. Entre estas medidas podemos citar:

  • Llevar ropa no muy ajustada y fácil de quitar,
  • Ingerir abundantes líquidos durante el día (en torno a 2 litros),
  • Procurar no beber en las 2-3 horas antes de acostarse para disminuir el número de micciones nocturnas.
  • Realizar micciones frecuentes de forma periódica (como máximo cada 3 horas y adelantándose a la urgencia de incontinencia urinarias).

Cuando el problema está relacionado con la retención urinaria, puede recurrirse a la maniobra de Credé (que consiste en apretar con fuerza en la zona baja del abdomen para favorecer el vaciado de la vejiga) o a los sondajes vesicales intermitentes.

Existe, así mismo, una amplia variedad de fármacos cuya prescripción debe ser realizada por el neurólogo o el urólogo, de acuerdo con el diagnóstico más específico.

Últimamente se habla mucho de la microbiota intestinal, ¿cómo influye en la EM?

La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos presentes en nuestro intestino, como bacterias, levaduras y hongos[2]. Entre sus múltiples funciones destacan:

  • Función metabólica, para obtener los nutrientes de la dieta.
  • Función protectora, en la que los microorganismos que integran la microbiota eliminan otros organismos habitualmente nocivos.
  • Función endocrina, mediante la producción o respuesta a determinadas hormonas, participando en la regulación hormonal y en el control de respuestas como el apetito, el crecimiento o el metabolismo.
  • Función inmunitaria, favoreciendo la maduración del sistema inmunitario innato en las primeras etapas de la vida y posteriormente el adquirido.

Cuando se produce un cambio en la microbiota de las personas sanas se emplea el término “disbiosis”, cuya aparición se relaciona con el desarrollo de determinadas enfermedades crónicas como la EM[3]. Entendiendo que la EM es una enfermedad que afecta a dos sistemas muy complejos del organismo, el sistema nervioso central y el sistema inmunológico, parece lógico plantear que una afectación de la microbiota pueda tener un efecto negativo sobre el desarrollo y la evolución de la EM. El estrés, los niveles de vitamina D o las infecciones producidas por determinados virus son reconocidos factores favorecedores de un nuevo brote. Además, todos ellos tendrían la capacidad para alterar la microbiota intestinal que, como ya se ha comentado, actuaría como intermediaria en la modulación del sistema inmunitario.

¿Es beneficioso tomar probióticos para la Esclerosis Múltiple?

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del huésped[4]. Pueden ser bacterias, pero también algunos hongos o levaduras, con capacidad para prevenir la aparición del cáncer colorrectal, mejorar síntomas digestivos como la diarrea, prevenir infecciones y reforzar el sistema inmunitario. Existen numerosos estudios que han puesto de manifiesto el efecto beneficioso de los probióticos (Lactobacillus y Bifidobacterium) encontrándose evidencia de cómo algunos lactobacilus influyen en la producción de anticuerpos, la activación de los macrófagos e, incluso, en reacciones de hipersensibilidad retardada[5].

La alteración de la microbiota (disbiosis) se caracteriza por una afectación de la respuesta inmunitaria, por lo que podría plantearse el empleo de probióticos como tratamiento preventivo; si bien los estudios en este sentido son muy preliminares, por lo que hoy en día no habría una indicación específica al respecto.

¿La carne roja es perjudicial para las personas con Esclerosis Múltiple?

La dieta mediterránea es considerada una dieta saludable con capacidad para prevenir el riesgo de enfermedades tan frecuentes como las cardiovasculares, la diabetes mellitus o el cáncer de colon. No obstante, no existían hasta la fecha evidencias científicas que hubieran demostrado que este tipo de dieta pudiera influir positivamente en la prevención de la esclerosis múltiple.

La Dra. Black[6] y sus colaboradores han llevado a cabo un estudio en el que demuestran cómo el consumo de carne roja (cerdo, cordero o ternera) dentro de la dieta mediterránea, puede contribuir a un menor riesgo de desmielinización que, como es conocido, constituye el paso inicial en la aparición de la EM. La explicación a este beneficio podría estar en la gran cantidad de ciertos nutrientes presentes en este tipo de carne, como hierro, potasio, cinc, proteínas, vitamina D y vitaminas del grupo B. Ahora bien, el beneficio de la carne roja se relacionaría con dos aspectos fundamentales: su consumo moderado (unos 65 gramos) y ser fresca. Ya que, como es ampliamente conocido, un consumo excesivo de carne roja procesada y no procesada promueve la inflamación, la progresión al cáncer de colon e incluso la aparición de la EM.

Referencias:

  1. DasGupta R, Fowler CJ. Bladder, bowel and sexual dysfunction in multiple sclerosis: management strategies. Drugs 2003; 63:153.
  2. Blaser MJ. The theory of disappearing microbiota and the epidemics of chronic diseases. Nat Rev Immunol  2017;27;17(8):461-3. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/28749457.
  3. Castillo-Álvarez F, Marzo-Sola ME. Role of intestinal microbiota in the development of multiple sclerosis. Neurologia. 2017 Apr;32(3):175-84. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/26383059.
  4. ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/009/a0512s/a0512s00.pdf
  5. http://www.journalofdairyscience.org/article/S0022-0302(95)76784-4/pdf
  6. Black LJ, et al. Higher Non-processed Red Meat Consumption Is Associated with a Reduced Risk of Central Nervous System Demyelination. Front Neurol. 2019; 10: 125.

Mª Elena Toribio. Neuróloga.

Puntúa esta publicación