La práctica regular de actividad física disminuye la percepción de fatiga

 

La fatiga es uno de los síntomas más característicos de la Esclerosis Múltiple (EM), tanto por su gran prevalencia (se estima que está presente en un 80% de los casos), como por el impacto directo que ejerce sobre la calidad de vida de quien la padece.

En las personas con EM confluyen dos tipos de fatiga:

  • De origen neuronal (también denominada central): impide que los músculos respondan con la debida eficacia y agilidad ante las órdenes del sistema nervioso central.
  • De origen muscular (también conocida como periférica): caracterizada por la incapacidad del músculo para generar fuerza con la intensidad deseada y mantenerla en el tiempo.

Por estos motivos, se podría pensar erróneamente que las personas con EM no deberían realizar actividad física (AF), dado que la misma provocaría un incremento en el nivel de fatiga, ya de por si presente en esta población y, por lo tanto, aumentaría la posibilidad de sufrir un brote que empeoraría el estado de la persona.

Sin embargo, numerosos estudios científicos publicados en los últimos años concluyen que la AF puede ser una interesante opción para las personas con EM, dado que su práctica regular disminuye la percepción de fatiga1, lo que a su vez incide positivamente sobre su capacidad para realizar las actividades de la vida diaria con mayor eficacia, y por lo tanto en su calidad de vida2.

Promover la práctica de AF entre las personas con EM tiene como principal objetivo el evitar que se apodere de ellos un comportamiento excesivamente sedentario, lo que perpetuaría el impacto que la fatiga tiene sobre los mismos. Por lo tanto, lo que se pretende es que la persona vaya adquiriendo un estilo de vida activo y que vaya integrando la realización de AF como parte de su vida diaria.

Conviene resaltar que para las personas con EM la AF debe de ser individualizada, es decir, cada persona debe regular su propio ritmo, tipo y duración de la actividad. Debe decidir cuándo detenerse y cuando reanudarla, atendiendo a sus propias sensaciones.

Como ejemplo, realizar simples paseos diarios sobre terreno llano puede ser un tipo de AF atractiva y aconsejable. La duración de los mismos va a depender del nivel de afectación de cada paciente, pero sería recomendable al menos lograr acumular 30-45 minutos de caminata al día. Lo ideal sería poder realizarlos de manera continua, si bien también es posible incluir descansos e ir acumulando minutos de ejercicio a lo largo del día. Es aconsejable que estos paseos se realicen en grupo, a poder ser junto con otras personas con EM, pues ayudaría a consolidarlos como un hábito diario.

Para aquellas personas especialmente sensibles a los cambios de temperatura o al esfuerzo físico, una interesante opción es la de utilizar un pedalier*, y pedalear sentado al menos media hora diaria, con un nivel de esfuerzo que permite respirar con cierta comodidad y a una temperatura aproximada de 16ºC3. Es de esperar que este tipo de ejercicio sea bien tolerado y estimulante para dar el primer paso hacia un estilo de vida más activo, que permite reducir el impacto que la fatiga tiene en su calidad de vida.

Existen también otro tipo de actividades quizás de mayor atractivo y cuya práctica puede ayudar a combatir la fatiga y que pueden ser practicadas de manera segura por las personas con EM como los bailes de salón4, el Tai Chi o el ejercicio en piscina1.

 

REFERENCIAS:

  1. Heine M, van de Port I, Rietberg MB, van Wegen EE, Kwakkel G. Exercise therapy for fatigue in multiple sclerosis. Cochrane Database Syst Rev. 2015 Sep 11;(9):CD009956
  2. Ayán, C. Esclerosis Múltiple y Ejercicio Físico. Sevilla: Editorial Wanceulen; 2009.
  3. Grover G, Ploughman M, Philpott DT, Kelly LP, Devasahayam AJ, Wadden K, Power KE, Button DC. Environmental temperature and exercise modality independently impact central and muscle fatigue among people with multiple sclerosis. Mult Scler J Exp Transl Clin. 2017;3(4):2055217317747625
  4. Mandelbaum R, Triche EW, Fasoli SE, Lo AC. A Pilot Study: examining the effects and tolerability of structured dance intervention for individuals with multiple sclerosis. Disabil Rehabil. 2016;38(3):218-22.

Carlos Ayán Pérez. Doctor en CC. De la Actividad Física y el deporte.

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