El deterioro cognitivo es uno de los síntomas asociados a la progresión de la Esclerosis Múltiple (EM), y uno de los que más problemas ocasiona en la vida diaria del paciente.

Se estima que entre el 40 y el 50% de las personas que padecen la patología sufren deterioro cognitivo1– aunque hay estudios que elevan la cifra hasta el 63% de las personas con EM- , lo que afecta entre otras cosas a la velocidad de procesamiento de la información por parte del cerebro, a la memoria de trabajo, a la capacidad de prestar atención, a la memoria visual y verbal, etc. En 2014 se publicó un estudio2 donde se muestra como en un periodo de 18 años, los pacientes muestran un empeoramiento significativo de su velocidad de procesamiento mental, atención auditiva, memoria episódica – aquella que almacena los recuerdos y sucesos- y la construcción visual. Además, según los autores, los resultados sugieren que el deterioro cognitivo se hace más evidente y es mayor conforme la enfermedad avanza con el tiempo.

En otras poblaciones, la relación actividad física/estado cognitivo está estudiada desde hace más años y más a fondo. Por ejemplo, es sabido que la actividad física, y más que la actividad física aislada, el entrenamiento físico estructurado y practicado con regularidad, mejora la función cognitiva en personas de edad avanzada3,4 .

Del mismo modo, también es evidente y conocido que el entrenamiento físico es bien tolerado por los pacientes de EM, quienes obtienen los mismos beneficios que la población asintomática, pudiendo mejorar además algunos de los síntomas derivados de la patología como por ejemplo la fatiga, el equilibrio, problemas de la marcha, debilidad muscular, etc., lo que provoca una mejora sustancial de su calidad de vida.

Con ambas premisas, Motl et al.5 publicaron en 2011 una interesante revisión en la que citaban las posibilidades de asociación entre las ideas anteriormente descritas: si las personas mayores sufren síntomas de deterioro cognitivo similares a los padecidos por los sujetos con EM, y tanto el estado físico como el entrenamiento mediante actividades físicas se correlaciona positivamente con una mejora en ese deterioro cognitivo – presentando mejoras evidentes-, ¿por qué no pensar que la práctica de actividad física podía producir las mismas mejoras en pacientes de EM?

Más tarde el mismo equipo publicó dos estudios donde se venía a confirmar parte de las premisas descritas con anterioridad. En el primero de ellos6 realizado con 212 sujetos, se evidenció que la cantidad de actividad física realizada por el paciente de EM se asocia positivamente con la velocidad de procesamiento cognitivo, con lo que el buen estado físico aseguraría mejores resultados en pruebas de velocidad mental. En la misma línea, el segundo estudio7 señaló que la cantidad de actividad física realizada estaba asociada con la velocidad de procesamiento de la información por parte del sistema nervioso central en sujetos con EM leve-moderada.

Revisiones recientes8,9 señalan que si bien es cierto que a mejor estado de forma mejor estado cognitivo, faltan más estudios y de más calidad metodológica (mismas herramientas de medida, comparación con sujetos sin deterioro cognitivo, asintomáticos, etc.) para poder dejar clara la relación práctica ejercicio/mejora cognitiva.

Con todo lo anterior y siempre dentro de las posibilidades de cada paciente y previa consulta al neurólogo, comenzar un programa de ejercicios prescrito por un profesional de la actividad física y el deporte basado en evidencia científica puede aportarnos, además de las mejoras en la capacidad aeróbica y producción de fuerza que el propio ejercicio lleva implícitas, otros beneficios no menos importantes y entre ellos, el evitar la aparición de uno de los síntomas más incapacitantes de la enfermedad como así lo es el deterioro cognitivo, o cuanto menos, retrasar su aparición lo máximo posible.

Finalmente comentar que, la aparición en los últimos años de los juegos interactivos mediante consolas de videojuegos u otros sistemas caseros permiten a determinadas personas con problemas para asistir a gimnasios o clases estructuradas realizar ejercicio físico pudiendo obtener mejoras en su función cognitiva10.

REFERENCIAS

  1. Bobholz JA, Rao SM. Cognitive dysfunction in multiple sclerosis: a review of recent developments. Curr Opin Neurol 2003;16: 283-8.
  2. Strober LB, Rao SM, Lee JC, Fischer E, Rudick R. Cognitive impairment in multiple sclerosis: An 18 year follow-up study. Mult Scl & Rel Dis 2014;3(4): 473-481.
  3. Kramer AF, Hahn S, McAuley E. Influence of aerobic fitness on the neurocognitive function of older adults. J Aging Phys Act 2000; 8:379-385
  4. Etnier JL, Nowell PM, Landers DM, Sibley Ba. A meta-regression to examined the relationship between aerobic fitness and cognitive performance. Brain Res Rev 2006; 52: 119-130.
  5. Motl RW, Sandroff, BM, Benedict RHB. Cognitive dysfunction and multiple sclerosis: developing a rationale for considering the efficacy of exercise training. Mult Scl Jour 2011; 17(9): 1034-1040.
  6. Sandroff BM, Duglonski D, Pilutti LA, Paula JH, Benedict RHB, Motl RW. Physical activity is associated with cognitive processing speed in persons with multiple sclerosis. Mult Scl & Rel Dis 2014; 3: 123-128
  7. Sandroff BM, Pilutti LA, Dlugonski, RW. Physical activity and information processing speed in pesons with multiple sclerosis: a prospective study. Ment Health & Phys Act 2013;6: 205-211
  8. Kalron, A., G. Zeilig. Efficacy of exercise intervention programs on cognition in people suffering from multiple sclerosis, stroke and Parkinson’s disease: A systematic review and meta-analysis of current evidence 2015; 273
  9. Sandroff BM., Motl RW, Scudder MR, DeLuca John. Systematic, evidence-based review of exercise, physical activity, and physical fitness effects on cognition in persons with multiple sclerosis.  Neuropsychology review 2016; 26-3: 271-294
  10. Mura Gioia, Carta MG, Sancassiani F, Machado S, Prosperini L. Active exergames to improve cognitive functioning in neurological disabilities: a systematic review and meta-analysis 2018: 450-462

 

Ramón J. Gómez i Illán: Doctor en CC. De la Actividad Física y el deporte.

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