Qué es la neuroplasticidad

¿Las personas con Esclerosis Múltiple (EM) pueden recuperar las funciones neurológicas dañadas (o parte de ellas) después de un brote? La respuesta es sí, y el proceso implicado en ello es la neuroplasticidad.

La neuroplasticidad o plasticidad neuronal es la capacidad del sistema nervioso central para modificar y reorganizar las funciones y la red de conexiones del cerebro. Esta capacidad de remodelación permite que, cuando se daña una parte de esa red, se establezcan nuevos enlaces y se potencien conexiones que suplen a las dañadas.

Por ejemplo, si la persona con EM tiene un brote que afecta a la sensibilidad de los miembros inferiores y su deambulación se ha visto afectada, cuando baje la inflamación en las semanas posteriores al brote mejorará porque parte de la zona inflamada se recuperará. Pero también en su cerebro se irán formando nuevas conexiones alternativas que busquen suplir la función perdida por la lesión, creándose, por ejemplo, nuevas vías que potencien el equilibrio para que la persona pueda compensar la función perdida y su marcha mejore casi inconsciente. No es que la lesión se revierta y por eso camine mejor, sino que la persona utilizará la vista para localizar mejor cómo apoya la pierna o aumentará la base de sustentación separando más los pies para mantener el equilibrio.

A diferencia de una persona sin enfermedad, entre las personas con EM la plasticidad neuronal disminuye, no solo con la edad, sino también con la evolución de la enfermedad. Y es que, independientemente de los brotes, se sabe que en la Esclerosis Múltiple hay una posible agresión continua sobre el sistema nervioso central. Por ello, la plasticidad neuronal lo que intenta durante toda la enfermedad es ir estableciendo de forma gradual nuevas conexiones para ir manteniendo las diferentes funciones motoras, sensitivas, el lenguaje, el equilibrio, la función visual, etc.

En el caso de las formas progresivas de la EM, la neuroplasticidad se ve mermada, ya que, en estos casos, el sistema nervioso central va acumulando daño y pierde definitivamente la competencia para mantener sanas las redes neuronales y para promover una reorganización eficaz.

Cómo se puede trabajar la neuroplasticidad

Aunque la plasticidad neuronal pueda verse afectada por la Esclerosis Múltiple, sabemos que existen acciones del día a día y rehabilitadoras que favorecen la neuroplasticidad, como la práctica de actividad física y la realización de actividades de estimulación cognitiva.

La práctica de actividad física favorece la rehabilitación del área dañada tras un brote, tratándose de un gran aliado a la hora de trabajar la neuroplasticidad. A través del fisioterapeuta y el terapeuta ocupacional, se pueden ejercitar las partes del cuerpo afectadas por el brote (por ejemplo, la movilidad de una mano) para estimular la plasticidad neuronal, de tal forma que otras áreas no dañadas ayuden a recuperar la movilidad del miembro dañado.

La realización de actividades de estimulación cognitiva son otra de las estrategias que permiten que nuestro cerebro mantenga la neuroplasticidad frente al deterioro cognitivo (caracterizado por problemas de memoria o fluidez verbal, entre otros), reforzando esa red de nuevas conexiones alternativa a las conexiones dañadas y favoreciendo la reorganización cortical, fundamental en la esfera cognitiva. El neuropsicólogo será el encargado de realizar una evaluación y propondrá diferentes actividades, como ejercicios de lectura y lenguaje, de atención, memoria, etc., adaptados a los déficits de cada persona con Esclerosis Múltiple.

Reserva cognitiva y Esclerosis Múltiple

Es recomendable que las personas con EM sin problemas cognitivos aumenten su reserva cognitiva para prevenir el deterioro, es decir, que trabajen capacidades que implican al cerebro y a la cognición.

Por ejemplo, si a lo largo de la vida se genera una buena reserva cognitiva a través de la lectura, el estudio, “pensando”, trabajando, etc., se tardará más tiempo en manifestar problemas cognitivos.

En resumen, desde la consulta de Neurología recomendamos la actividad física, la estimulación cognitiva y la interacción social como pilares para favorecer la capacidad de neuroplasticidad.

Llevar una vida activa dentro de las posibilidades de cada uno, caminar, leer, tener relaciones sociales, interés por actividades culturales, hobbies, etc., aporta armas al sistema nervioso central para prevenir y reaccionar de la manera más favorable ante la inflamación y la neurodegeneración de la Esclerosis Múltiple.

Conoce más sobre la reserva cognitiva en esta infografía que compartimos en EMFORMA.

Referencias

  • Di Filippo, M., Mancini, A., Bellingacci, L., Gaetani, L., Mazzocchetti, P., Zelante, T., … & Calabresi, P. (2021). Interleukin-17 affects synaptic plasticity and cognition in an experimental model of multiple sclerosis. Cell Reports37(10).

Dr. Fernando Pérez-Parra. Neurólogo.