Como ya hemos comentado en artículos anteriores, tanto el diagnóstico de Esclerosis Múltiple (EM), como el curso de la enfermedad, puede traer consigo diferentes estados emocionales.

La evidencia científica señala que la presencia de ansiedad o depresión asociada al diagnóstico de EM está relacionada con una peor evolución de la enfermedad, con un mayor número de brotes y con una peor adherencia al tratamiento, entre otros1 .

La intervención psicoterapéutica, orientada a un mejor manejo del estrés por parte de la persona con EM, puede mejorar la calidad de vida, la depresión, la ansiedad y la fatiga. Una de las técnicas que se utilizan para tal fin es el Mindfulness1.

En este artículo trataremos de explicar qué es y en qué consiste el Mindfulness y cómo podemos aplicarlo a nuestra vida cotidiana.

¿QUÉ ES EL MINDFULNESS?

Existen diferentes definiciones de Mindfulness. La traducción literal es “conciencia plena” o “atención plena”. De todas las definiciones que existen, una de las más interesantes es la de V. Simón2 , quien señala que el Mindfulness es la capacidad humana universal y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento. Uno de los beneficios que se buscan con la práctica continuada de Mindfulness es calmar la mente para ver con claridad.

Habitualmente nuestra mente no se encuentra en estado de serenidad, sino en continuo diálogo interno, caracterizado por unos pensamientos que suceden a otros ininterrumpidamente y sin orden. Dichos pensamientos tienden a repetirse, sin llegar a idear soluciones o trazar un plan de acción. Esta forma de pensar suele ser generadora de ansiedad, dado que tendemos a anticipar realidades que tememos y a “dar excesivas vueltas” sobre aquello que no nos gusta de nuestro pasado, olvidándonos del momento presente. Por ello “calmar la mente” significa pasar a una mente centrada en el presente, en lo que sucede en el aquí y en el ahora.

¿CUÁLES SON LOS ELEMENTOS ESENCIALES DEL MINDFULNESS?

Como procedimiento terapéutico, el principal objetivo del Mindfulness es aprender a aceptar nuestras emociones, sean agradables o desagradables. En este sentido, el Mindfulness no busca solo que vivamos con plenitud el presente cuando éste es agradable, sino también cuando no lo es: cuando hacemos una tarea que no nos agrada, cuando estamos tristes por algún motivo o cuando nos agobiamos.

Cuando dejamos de juzgar nuestras emociones y simplemente las vivimos, las aceptamos y las comprendemos, podemos atenderlas con mayor eficacia y reducir el malestar que nos generan.

Como toda técnica, el Mindfulness tiene una serie de principios básicos. Según Vallejo3 son los siguientes:

  • Centrarse en el momento presente: sentir las cosas tal y como suceden, sin buscar su control. No se trata de quitar un pensamiento negativo y sustituirlo por un pensamiento positivo. Cada experiencia debe ser vivida en su momento.
  • Apertura a la experiencia y a los hechos: vivir las emociones y la información procedente de los cinco sentidos, por encima de la interpretación que hacemos de ambas cosas.
  • Aceptación radical: se trata de no hacer ningún tipo de valoración, aceptando la vivencia tal cual es. Aceptar las experiencias como naturales, normales. El esfuerzo por no valorarlas implica no rechazarlas.
    • Esto se contradice con mensajes que escuchamos con frecuencia, incluso por parte de los profesionales de la salud mental: “el malestar es negativo y debe reducirse”.
  • Elección de las experiencias: uno debe elegir de forma activa y consciente en que implicarse, a qué atender. En definitiva, Mindfulness no quiere decir “no elegir”. Sí quiere decir, que una vez que elijo vivir una situación desde el Mindfulness debo vivirla y experimentarla tal y como es, aceptando todo lo que se dé.
  • Control: no se busca que una persona controle sus reacciones, sino que los experimente tal y como se producen.

¿QUÉ RELACIÓN TIENE EL MINDFULNESS CON LA ACTIVIDAD FÍSICA?

El Mindfulness permite experimentar las emociones y las sensaciones corporales sin juzgarlas y sin intentar modificarlas. Relacionándonos de una forma óptima con nuestros estados físicos y emocionales, vivimos la práctica deportiva de un modo más pleno, pudiendo focalizarnos más en la tarea en cuestión, aumentando el rendimiento y mejorando la ejecución4.

La filosofía del “esto, aquí y ahora” cuando realizamos actividad física, aumenta los beneficios de la misma a nivel físico y psicológico. Nos permite ser benevolentes con nuestros errores  independientemente de los objetivos alcanzados ese día.

Ayuda a centrarnos en lo que tenemos que hacer, en la actividad en sí, reduciendo el impacto de algunos temores o minimizando la presión que pueden “imponernos” alguna de nuestras expectativas.

EJERCICIO PRÁCTICO

Teniendo en cuenta todo ello y para que puedas iniciarte en la práctica de Mindfulness, hemos elaborado esta lista de tareas, que seguro te van a aportar una idea más clara de lo qué es y de los beneficios que pueden obtenerse.

Referencias:

  1. A. Muñoz San José, C. Oreja-Guevara, S. Cebolla Lorenzo, L. Carrillo Notario, B. Rodríguez Vega, C. Bayón Pérez. (2016) Intervenciones psicoterapéuticas y psicosociales para el manejo del estrés en esclerosis múltiple: aportación de intervenciones basadas en mindfulness. Neurología vol. 31, 113-120.
  2. V. Simón. (2016) Aprender a practicar Mindfulness.
  3. M. A. Vallejo. (2006) Mindfulness. Papeles del Psicólogo Vol. 27 (2) pp 92-99.
  4. I. Mañas, J. del Águila, C. Franco, M.D. Gil, C. Gil. (2014) Mindfulness y rendimiento deportivo. Psy, Soc & Educ 2014 vol.6 nº1.

Celia Ramos. Psicóloga

Puntúa esta publicación