Recibir el diagnóstico de Esclerosis Múltiple (EM) representa, tanto en la percepción de los primeros síntomas, como en la confirmación diagnóstica y posterior desarrollo de la enfermedad, un reto constante para la persona que ha recibido el diagnóstico y también para su entorno. Además, esta adaptación es diferente para cada individuo, en función de las características y circunstancias de la persona, así como las de la propia enfermedad. Su impacto puede provocar repercusiones en el proyecto vital de las personas a diferentes niveles, ya sea en el ámbito laboral, académico, social, funcional, etc.

Un aspecto que puede verse alterado como consecuencia de la Esclerosis Múltiple es el cognitivo, cuyo efecto en la calidad de vida es clave. Pero, ¿a qué nos referimos exactamente con esto?

Las funciones cognitivas son aquellos procesos mentales que nos habilitan para realizar tareas como por ejemplo, hacer la lista de la compra o seguir el hilo de una película. Su alteración se puede presentar en torno al 50-60% de las personas diagnosticadas de EM, con el consiguiente impacto en otras dimensiones del día a día. Por tanto, es necesario tener en cuenta este aspecto dentro de los tratamientos y de la rehabilitación integral que reciben las personas con Esclerosis Múltiple [1].

La sintomatología cognitiva no se ha tenido en cuenta hasta épocas recientes y todavía en muchas ocasiones siguen generando sentimientos de confusión, incertidumbre e incomprensión tanto en la propia persona con EM, como en su entorno. Es importante entender que hay déficits cognitivos que pueden estar asociados al propio impacto de la Esclerosis Múltiple en algunas funciones cerebrales, en vez de al propio individuo y a su voluntad.

¿Qué actividades el día a día dependen de las funciones cognitivas?

  • Actividades de la vida diaria que impliquen la planificación de una actividad, por ejemplo organizar un viaje o elegir la ropa que nos vamos a poner al día siguiente
  • Comunicarse con otras personas
  • Reconocer expresiones emocionales
  • Mantener la atención durante un tiempo
  • Tener que atender a diferentes focos de atención
  • Capacidad de moverse en un espacio
  • Recordar tareas o listas de la compra
  • Y muchas más…

Además, existe una gran variabilidad individual, por lo cual, estas funciones cognitivas pueden verse afectadas o no en función de cada persona y de su momento vital. También hay circunstancias que pueden afectar a las funciones cognitivas cómo el estrés, la fatiga, la depresión, el consumo elevado de alcohol, una nutrición insuficiente, la presencia de otras enfermedades, los efectos secundarios de algunos fármacos…

Por todo esto, básico que la persona con EM y su familia tengan el apoyo de especialistas en Neuropsicología, quienes se encargarán de la evaluación de las capacidades cognitivas conservadas y afectadas, así como de la elaboración posterior de un programa individualizado de entrenamiento, rehabilitación o estimulación cognitiva para trabajar a través del aprendizaje de estrategias y técnicas dirigidas a potenciar las funciones conservadas y compensar aquellas que sufren mayor deterioro.

Esta labor tiene que estar fundamentada en que la persona sea consciente de las propias dificultades y fortalezas cognitivas ya que, en algunos casos, no son conscientes de estas alteraciones ni de su gravedad. Este punto es clave para que el programa de intervención neuropsicológica se pueda llevar a cabo, ya que la motivación del afectado es fundamental. Además, ser consciente de estos déficits sirve para explicar alguno de los comportamientos y reacciones que puedan tener a consecuencia de la aparición de la enfermedad y ayudar a explicar muchos sentimientos que la conciencia de la sintomatología cognitiva genera, como son la ansiedad o la tristeza [2].

Apunte científico

Con el fin de evaluar los efectos de la rehabilitación neuropsicológica en personas con Esclerosis Múltiple, se realizó una revisión de 20 estudios con los resultados de casi mil participantes, cuya edad media era de 44 años, con subtipo diagnóstico remitente-recurrente, con un promedio de 12,3 años de educación y de los cuales el 70% eran mujeres. Aunque la evidencia no es alta y los datos aun no son concluyentes, los resultados apuntan a que la rehabilitación cognitiva puede reducir la sintomatología neuropsicológica en las personas con diagnóstico de EM, especialmente mediante la mejora de la capacidad de memoria, atención y la memoria verbal inmediata, memoria a largo plazo y memoria de trabajo, esta última entendida como la capacidad para almacenar durante un breve periodo de tiempo cierta cantidad de información a la vez que se realiza un procesamiento como por ejemplo calcular una multiplicación mentalmente [2].

 

Bibliografía

  1. Comité de Trabajo Clínico del RIMS (Rehabilitation In Multiple Sclerosis), Red europea de profesionales expertos en EM. Miembros principales: Päivi, H., Sally, R., Julia S., Agnete, J., Peter T., Michelle, P. and Rudi, V. Traducción de Patricia Maguet, Fundación Esclerosis Múltiple. Dificultades cognitivas y esclerosis múltiple. https://www.fem.es/wp-content/uploads/2019/01/Dificultades-cognitivas.pdf
  2. Rosti-Otajärvi, E. M., Hämäläinen, P. I. (2014). Neuropsychological rehabilitation for multiple sclerosis. Cochrane Database of Systematic Reviews, Issue 2. Art. No.: CD009131.DOI: 10.1002/14651858.CD009131.pub3.

Esther Lázaro. Neuropsicóloga

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