Una alimentación variada, equilibrada y sana debería ser imprescindible en toda persona con EM1. Es fundamental la ingesta y el aporte de todos los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo y para conseguirlo, lo ideal es consumir alimentos de todos los grupos (vegetales, proteínas, hidratos de carbono…) y limitar el consumo de otros que pueden resultar perjudiciales. De esta forma, no solo evitamos déficits nutricionales, sino que también mejoramos en calidad de vida.

Se está estudiando si el consumo de ciertos alimentos, por su contenido en nutrientes beneficiosos, puede reducir los efectos secundarios de la enfermedad gracias a la acción antiinflamatoria y neuroprotectora. A continuación, hablamos de algunos de los nutrientes que más interés suscitan:

NUTRIENTES ACONSEJADOS

 

Ácidos grasos poliinsaturados

Deberían ser la alternativa a las grasas saturadas o “malas”. Los ácidos grasos poliinsaturados son las llamadas grasas “buenas” y se consideran esenciales, es decir, que los debemos ingerir u obtener a través de la dieta. Se dividen en dos tipos: el ácido linoléico (omega 6) y el ácido α- linolénico (omega 3).

El omega 6 se encuentra en gran cantidad en los aceites de semillas como el de girasol o maíz y en frutos secos. El omega 3 lo podemos obtener a partir de pescado azul como el salmón, caballa, arenque o trucha, aceite de pescado, nueces, semillas de lino y de soja.

Es muy importante establecer una relación equilibrada entre la ingesta de omega 3 y omega 6, evitando el balance desproporcionado a favor de alguno de estos, es decir, debemos aportar a través de la dieta la misma cantidad de cada uno de los ácidos grasos o en su defecto, aportar más cantidad de omega 3 por considerarse un excelente antiinflamatorio además de neuroprotector.

Fitoquímicos

Son un tipo de nutrientes que se encuentran en los vegetales siendo los responsables de los colores vivos de estos. Los fitoquímicos son sustancias conocidas por su función antioxidante, que consiguen una disminución de los radicales libres (compuestos que aceleran el envejecimiento de nuestro cuerpo y de la morbilidad neuronal).

Podemos encontrar diferentes tipos en los alimentos vegetales. Algunos de estos son: resveratrol, quercetina, licopeno, curcumina, catequinas, bromelaína, clorofila, ácido elágico3.

Se ha de destacar, que la cantidad de fitoquímicos presente en los alimentos es muy limitada, no obstante, el estudio de estas moléculas puede abrir la posibilidad a nuevas líneas de tratamientos.

Fibra

El estreñimiento es muy común en las personas con EM debido a la falta de movimiento en algunos casos o, a la reducción del tono muscular del intestino, en otros4. Por ello es muy importante aumentar el consumo de fibra sobre todo a partir de los alimentos de origen vegetal: pan, cereales, legumbres, verduras, hortalizas y frutas2.

Agua

Es un nutriente insustituible para nuestro cuerpo. La ingesta adecuada sería 1,5 -2 litros al día incluyendo zumos naturales e infusiones.

Vitamina D

Los últimos estudios relacionan el déficit de vitamina D con una mayor incidencia de EM5.

Esta vitamina tiene un papel fundamental en la absorción del calcio, por lo que es muy importante también mantener sus niveles para prevenir enfermedades como la osteoporosis.

La podemos obtener a partir de los rayos solares y de alimentos como el aceite de pescado, arenque, salmón, sardinas, anchoas, atún, lácteos enteros y yema de huevo.

 

NUTRIENTES DESACONSEJADOS

 

Hidratos de carbono

La ingesta de este nutriente debería ser moderada, en concreto, la de los hidratos de carbonos simples procedentes del azúcar blanco, las bebidas azucaradas, bollería industrial, pasteles y galletas. Se debería intentar aportar únicamente los hidratos de carbono complejos, que se encuentran en el pan, pasta, arroz y cereales y azúcares procedentes de la fruta.

Los alimentos ricos en azúcares simples suelen contener también grasas saturadas perjudiciales para la salud, aportando únicamente calorías vacías y ningún otro tipo de nutriente como las vitaminas y los minerales, induciendo a la obesidad y a enfermedades como la diabetes o hipercolesterolemia.

Grasas saturadas

Las grasas saturadas son las que se consideran perjudiciales para la salud y podemos encontrarlas en la manteca, tocino, mantequilla, nata, grasa de animales terrestres, vísceras, aceite de palma y de coco y en productos de heladería, pastelería y bollería6.

Últimos estudios demuestran que, pacientes con EM con una dieta pobre en grasas saturadas de origen animal y rica en grasas poliinsaturadas procedentes del pescado azul, presentan una mejor evolución de la enfermedad2. Por otra parte, se sigue estudiando si el exceso de este tipo de grasas podría ser perjudicial en la evolución de la EM, estando evidenciado que su consumo excesivo puede provocar la aparición de enfermedades cardiovasculares y obesidad7, comorbilidades que como sabemos pueden estar presentes en las personas con EM.

Aunque no haya un claro alimento que con su consumo pueda mejorar el pronóstico de la EM, la investigación en alguna de estas moléculas que hemos citado puede ser clave para futuros tratamientos que permitan mejorar la calidad de vida de las personas con EM.

 

Referencias

  1. Guía de la alimentación (Internet). Federación Española para la lucha contra la EM; (consultado el 1 January 2018). Disponible en: http://www.esclerosismultiple.com/pdfs/ALIMENTACION%20Y%20EM.pdf
  2. Olascoaga J, Castillo-Triviño T. Alimentación sana para la esclerosis múltiple. San Sebastián: 2012.
  3. Gran diccionario de los alimentos para la salud. Barcelona: Oceáno Ámbar; 2009.
  4. Alimentación y dietoterapia. 2004: Mc Graw Hill; 2004.
  5. Zagon I, McLaughlin P. Vitamin D and multiple sclerosis: and Up Date. 2017.
  6. Mataix Verdú J, Carazo Marín E. Nutrición para educadores. Fundación Universitaria Iberoamericana; 2005.
  7. Riccio P, Rossano R. Nutrition Facts in Multiple Sclerosis. ASN Neuro. 2015;7(1):175909141456818.

Marta Lorenzo Corrochano. Nutricionista

 

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