Entre un 60 y un 80% de las personas con  Esclerosis Múltiple (EM) experimentan un empeoramiento temporal de algunos síntomas debido al aumento de la temperatura corporal(1), ya sea este provocado por un aumento del metabolismo (ejercicio, fiebre…) o por la exposición a una fuente de calor externa (baño caliente, excesiva temperatura ambiente…). Es suficiente un aumento de entre 0,5 y 0,8ºC en la temperatura central para desencadenar síntomas (1,2).

Este empeoramiento, se conoce como “fenómeno de Uhthoff” y se produce por la alteración de la conducción nerviosa de las neuronas que han perdido la mielina (1,2). Habitualmente, esta situación se revierte cuando la temperatura corporal vuelve a los valores normales.

Ya hemos visto anteriormente en otros artículos de EMFORMA que en el pasado los médicos recomendaban a las personas con EM no realizar ejercicio o trabajo físico intenso, en parte para evitar el aumento de la temperatura corporal. Sin embargo, lo que la evidencia científica indica ahora es que la falta de ejercicio limita la capacidad física y funcional de la persona, aumenta el riesgo de lesiones y puede tener consecuencias en el metabolismo óseo. Por el contrario, su práctica regular podría mejorar la condición física, la sensación de bienestar, reducir la fatiga y aumentar la fuerza y ​​la seguridad para caminar en las personas con EM (1).

Por estos motivos, resulta fundamental que las personas con EM reciban información sobre estrategias que faciliten una correcta regulación de la temperatura corporal durante la realización del ejercicio para que la experiencia no sea desagradable y se obtengan los mayores beneficios posibles.

A continuación damos algunas recomendaciones para evitar el aumento de la temperatura corporal durante la realización de ejercicio físico en personas con EM:

  1. Control de la temperatura ambiente: Es probablemente la medida más intuitiva para evitar los efectos negativos del stress térmico. Se ha demostrado que ejercitarse en ambientes fríos o templados mejora la ejecución y reduce la percepción de fatiga en personas con EM(3). Por ello si la actividad se realiza en instalaciones climatizadas, se aconseja mantener la temperatura en torno a los 20/22ºC(2); si se trata de una actividad acuática, la temperatura del agua debe estar entre los 27 y los 29ºC(2); si la actividad se realiza al aire libre, es aconsejable realizarla en las primeras horas de la mañana o últimas de la tarde, cuando la temperatura ambiente es más suave(1,2,5,6).
  2. Indumentaria: La ropa que cubre nuestro cuerpo puede influir positiva o negativamente en la termorregulación. Llevar ropa ligera que favorezca la dispersión del calor ayuda a controlar el aumento de la temperatura corporal asociado al ejercicio(5,6). Por otro lado, se ha demostrado que el uso de prendas refrigerantes mejora el movimiento y la percepción subjetiva de fatiga en personas termosensibles(1).
  3. Hidratación: Una correcta hidratación antes y durante la realización de la actividad física facilita la sudoración y por tanto juega un papel importante en el mantenimiento de la temperatura(1).
  4. Pre-enfriamiento: Algunas investigaciones muestran que puede ser beneficioso tomar algunas medidas para bajar la temperatura corporal antes de realizar ejercicio(1,2,4,5): darse una ducha templada, sumergir los miembros inferiores en agua fría durante media hora, dejar correr agua fresca por las muñecas durante 3-5 minutos… Todas ellas son medidas que contribuyen a reducir la temperatura corporal y esto amortigua la fluctuación de la temperatura central durante el ejercicio.
  5. Consumo de alcohol: El alcohol aumenta el riesgo de deshidratación al inhibir una hormona que regula la diuresis. Cuando se consume alcohol aumenta la frecuencia del número de micciones y por lo tanto se pierde más agua y sales minerales; y como hemos mencionado antes, una correcta hidratación ayuda en el mantenimiento de la temperatura corporal.

El empleo de una o varias de estas medidas puede evitar la aparición de síntomas indeseados durante la realización de la actividad física en personas con Esclerosis Múltiple, por tanto puede ser un punto importante para favorecer la adherencia a cualquier programa de ejercicios.

REFERENCIAS

  1. Davis SL, Wilson TE, White AT, Frohman EM. Thermoregulation in multiple sclerosis. J Appl Physiol (1985).2010 Nov;109(5):1531-7. doi: 10.1152/japplphysiol.00460.2010. Epub 2010 Jul 29.
  2. Halabchi F, Alizadeh Z, Sahraian MA y Abolhasani M. Exercise prescription for patients with multiple sclerosis; potential benefits and practical recommendations. BMC Neurology (2017) 17:185
  3. Grover G et Al. Environmental temperature and exercise modality independently impact central and muscle fatigue among people with multiple sclerosis. Mult Scler J Exp Transl Clin.2017 Dec 21;3(4):2055217317747625. doi: 10.1177/2055217317747625. eCollection 2017 Oct-Dec.
  4. White AT, Wilson TE, Davis SL, Petajan JH. Effect of precooling on physical performance in multiple sclerosis. Mult Scler 6: 176–180, 2000 [PubMed: 10871829]
  5. Multiple sclerosis Society of Canada-Quebec Division. Physical Activity Guide for People with MS. Bibliothèque et Archives nationals du Québec. Library and Archives Canada. ISBN 2-921910-30-6. 2013
  6. Esclerosis Múltiple España (2015). Informe del estudio Actividad Física y Deporte en Esclerosis Múltiple. http://esclerosismultiple.com

Carlos Ramos. Fisioterapeuta

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